Renalinfo


  


  

HEMODIÁLISIS

Información sobre hemodiálisis

Posibles problemas

Introducción
Sobre el acceso
Las dos clases de hemodiálisis
¿Es la hemodiálisis adecuada para usted?
Estilo de vida
Viajes
Estética
Sexo
Trabajo/escuela
Deportes/actividades
Cuidado del acceso
Posibles problemas

Durante un tratamiento de hemodiálisis se pueden dar las siguientes circunstancias:

• Tensión baja: si el líquido y los residuos se eliminan demasiado rápidamente, puede bajar la tensión y hacer que el paciente se sienta mareado, sudoroso o tenga ganas de vomitar. Esto se corrige volviendo a introducir líquido en el organismo
• Náuseas (ganas de vomitar): los cambios de tensión arterial durante el tratamiento y después de éste pueden hacer que el paciente tenga ganas de vomitar
• Calambres: la eliminación rápida de líquido durante la diálisis puede producir calambres musculares
• Dolores de cabeza: en ocasiones, los pacientes tienen dolor de cabeza cuando está a punto de finalizar la sesión de diálisis. Esto se debe a los cambios en los fluidos y residuos de la sangre
• Fatiga: sentirse cansado después de un tratamiento de hemodiálisis es normal. Habitualmente, los pacientes se encuentran mejor al día siguiente. Algunos pacientes también se notan cansados o enfermos cuando se acerca el momento del siguiente tratamiento. Eso se debe a que la sangre necesita depurarse.

Los siguientes problemas están relacionados con el acceso:

Infección: puede ser otro problema. Para evitarlo, la piel que cubre el acceso se limpiará a fondo antes de insertar las agujas. Cualquier rojez o indicio de infección se debe comunicar rápidamente.

Coágulos: algunas personas tienen problemas porque aparecen coágulos de sangre en la fístula o en el injerto. Estos coágulos no comprometen la vida del paciente, porque no pasan al corazón ni a los pulmones. Sin embargo, pueden obstruir el acceso permanentemente y se deben eliminar mediante cirugía.

Algunos pacientes no han tenido nunca problemas de coagulación. Otros los experimentan muy a menudo y necesitan tener más de un acceso. Todos los días, los pacientes deben comprobar que la sangre fluye a través de la fístula o del injerto. No es complicado, simplemente hay que tocar la zona para ver si se nota un latido o utilizar un estetoscopio para escuchar cómo pasa la sangre. Si cree que su acceso está coagulado, póngase en contacto con su centro de diálisis.

Retención de líquidos: las personas con fallo renal avanzado producen poca orina y, a veces, ninguna. Esto significa que su organismo retiene más líquido de lo normal. Esto puede hacer que aumente su peso y su tensión. Entre sus síntomas, se incluyen: hinchazón de los tobillos y los ojos, y sofocación. Los pacientes con retención de líquidos necesitan mantener el peso que se les ha prescrito, restringir la cantidad de líquido y sal que ingieren siguiendo las recomendaciones del médico y tomarse la tensión con regularidad.

¿Qué diferencia existe con la diálisis peritoneal?

Atrás


  
 
Acerca de Baxter Política de Privacidad Términos y Condiciones
Baxter Healthcare